martes, 2 de enero de 2018

5 razones por las que el estrés te hace aumentar de peso.


En un mundo en donde todos queremos cuidarnos, hay un factor que no tenemos muy en cuenta. Queremos estar más sanos, tener un cuerpo perfecto. Está de moda el fitness pero nos olvidamos de que, por desgracia, también está muy de moda el estrés, la vida ajetreada, la falta de tiempo… Todos ellos son enemigos invisibles que no te ayudan en nada a lograr tu objetivo de estar en forma. Si vives rodeado de estrés, olvídate de conseguir el peso adecuado. El estrés es un saboteador silencioso que no actúa directamente sino a través de influencias. En Viviendo Sanos te contamos las 5 razones por las que el estrés te hace aumentar de peso.

No se trata de estar agobiado por el exceso de trabajo, los problemas de la casa, la familia o los amigos sino de los efectos de ese estado sobre tu salud. Aunque creamos que podemos desconectar, el estrés nos sigue allá donde vayamos. Si no le ponemos solución, la pérdida de peso y estar en forma se quedarán en un sueño.

5 razones por las que el estrés te hace aumentar de peso

Cuando hablamos de estrés, muchos se imaginan a personas que van de un lado a otro agobiados por el trabajo pero el estrés se puede manifestar de muchas maneras y a través de:
  • El trabajo.
  • Problemas con la familia.
  • Problemas con los amigos.
  • El tráfico.
  • El tiempo.
  • Tardar en lograr resultados y objetivos personales o profesionales.
  • La falta de tiempo para hacer actividades.
  • Dejar adicciones.
Son muchas las formas en las que el estrés suele manifestarse. Esta acumulación de situaciones y nuestra forma de afrontarlas alteran nuestro peso corporal y nos alejan de nuestro objetivo. Por desgracia, eso causa más estrés, lo que nos hace entrar en una espiral poco saludable. Tenemos que ser capaces de ver por qué nos afecta tanto el estrés y ponerle solución.

Ansiedad por la comida

Lo peor de esta forma en que el estrés puede atacar es que ni siquiera te das cuenta. Comienzas a picar algo entre horas porque crees que tienes hambre. Cada vez, el picoteo se va haciendo más frecuente y en mayores cantidades. Los alimentos que tomamos para calmar ese apetito ansioso se vuelven más peligrosos y adictivos. Cuando queremos darnos cuenta, estamos comiendo mucho más de la cuenta. A veces, incluso aparece el hambre de forma compulsiva.

Una de las situaciones en las que suele aparecer el apetito causado por la ansiedad es cuando se deja el tabaco o cualquier otra adicción. Abandonar estos malos hábitos crea estrés en el cuerpo, ya que ésta es su manera de decirnos que quiere su dosis. De manera inconsciente, tapamos esa necesidad con un alivio rápido, que es la comida.

Metabolismo afectado

Cuando aparece el estrés, el metabolismo queda totalmente afectado. El metabolismo es el encargado de hacer que quemes calorías en reposo, es decir, consumes calorías por el simple hecho de que estás vivo. Pero cuando sufres estrés, el metabolismo se altera como consecuencia de los cambios en la dieta y en nuestras rutinas, por ejemplo, la falta de sueño reparador.

Cuando las hormonas tiroideas, las soldados del metabolismo, dejan de segregarse a causa del descontrol y del estrés, comienza a acumularse un exceso de energía que se transforma en grasa y que aumenta tus kilos sobre la báscula. El metabolismo se vuelve muy lento y las calorías que quemas son insignificantes.

Disminuye la quema de grasa

Además de tener un metabolismo casi inactivo, con el estrés tu cuerpo comienza a segregar una hormona llamada cortisol, que es el gran temor de los profesionales de la musculación. El exceso de cortisol debido al estrés tiene como consecuencia que se empieza a destruir masa muscular.

Por el contrario, al desarrollar masa muscular el cuerpo produce unos “hornos” para quemar grasa. Puede que pesen, pero ocupan mucho menos espacio que su equivalente de su peso en grasa. Estos “hornos” quemagrasa sirven para estilizar tu figura, para reafirmar la piel y para mantener el metabolismo más activo, puesto que tu cuerpo necesita mantener vivo más tejido muscular. Cuando el estrés se apodera de ti, no quemas nada de grasa y condenas a tu cuerpo a ser incapaz de seguir quemando.

Aumentas los niveles de grasa

El metabolismo lento impide que quememos calorías en reposo; el cortisol elevado impide que se destruya la grasa corporal. Como consecuencia inevitable, comienzas a acumular un exceso de grasa en tu cuerpo, grasa que, de otra manera, eliminarías a diario. Esto se traduce en que los almacenes de grasa (muslos, brazos, abdomen…) crecen. Al crecer, además de tener un volumen mucho mayor que el músculo, hacen que no pierdas peso. Es más, hacen que lo ganes.

Pero lo más peligroso es que el estrés hace que aumentes grasa tóxica que rodea los órganos. Éstos comienzan a alterar sus funciones porque la grasa les impiden funcionar con normalidad. Especialmente, cuando la grasa rodea al hígado, uno de los transformadores de grasa en energía, este acúmulo puede aumentar de manera descontrolada.

Dificultad en el sueño

El sueño es un reparador de fibras musculares y es el que da la señal al metabolismo para activarse y mantener los órganos vivos durante el descanso. Cuando el sueño es de calidad, es decir, si duermes bien, el metabolismo elimina grasa y hace crecer tus músculos para configurar nuevos “hornos” quemagrasa en tu cuerpo.

Pero cuando el sueño no es reparador, a causa del estrés, tu cuerpo no desconecta ni se pone en modo recuperación. No se activa el metabolismo ni la regeneración de los tejidos; además, acumulas cansancio peligrosamente, lo que afectará a tus tareas a lo largo del día.

Ya conoces lo que es capaz de hacer el estrés con tu vida. No sólo te agobia sino que influye en tu salud de manera negativa. Por suerte, estas 5 razones por las que el estrés te hace aumentar de peso, se pueden frenar. Sólo tienes que aprender cómo:
  • Salir a correr hasta que tu cuerpo quede exhausto.
  • Hacer meditación.
  • Practicar deportes fuertes como el kick boxing.
  • Aislarte del mundo un par de horas, ya sea yendo a pasear a un parque o encerrándote en tu dormitorio.
  • Contar los problemas para desahogarte.
  • Una quedada con los amigos…
Hay muchas formas de rebajar el estrés. Sólo tienes que encontrar la forma que más te llame la atención. De esta forma, lograrás tu objetivo de perder peso y mantendrás el estrés bien controlado.


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